
Supongo que la prohibición de disparar fotos en los conciertos tiene sus motivos. Y hay que respetarlo (a menos que se te trate como a un terrorista, eso me parece excesivo -y yo me sentí así en una actuación de Marlango en el Circo Price-). También es difícil de entender que en el más reciente concierto de Bob Dylan en Euskal Herria solo se prohibiese la utilización de cámaras reflex (como a mí, aquél día en el Price), mientras miles y miles de teléfonos móviles funcionaban alrededor. ¿Es que la foto de un iPhone es menos foto que la de una reflex? (puede ser de peor calidad pero foto, lo que se dice foto, es).
El caso es que suelo guardar mis cacharritos cuando entro en cualquier sitio en el que se prohíbe sacar fotos (¿por qué se dirá “sacar fotos” cuando lo que se hace, en realidad, es “meter” fotos en la cámara?). Soy bastante sumiso, no quiero volver a sentirme un terrorista como aquél fatídico día del concierto de Marlango (querida Leonor: sin saberlo perdiste un fan para siempre, no he vuelto a escuchar ni un disco vuestro ni una película tuya, a tí te dará igual, a mi también).
Así que en mi reciente visita a la capital de la república checa, “metí” fotos solo en sitios autorizados (excepto en la Catedral donde mi GoPro se me disparó sola e hizo una estupenda película, pero prometo no colgarlo en YouTube ni en mi blog, palabrita del niño jesús). Y uno de ellos fue el Cementerio judío, un sitio al aire libre donde, para mi sorpresa, también estaban prohibidas las fotos sin flash. Pagué aproximadamente 3 euros por grabar y “meter” fotos en mi iPhone.

El sobrecogedor Cementerio judío de Praga se encuentra situado al norte de la ciudad en el barrio judio, donde también se encuentran sinagogas como la de Pinkas, en cuyas paredes están inscritos los nombres de las 80.000 víctimas checas y moravas, sus datos personales, y los nombres de las comunidades a las cuales pertenecieron. En el primer piso se exponen algunos de los 4.000 dibujos de los niños prisioneros.

Otra de las cosas que hago cuando entro en un museo o similar, en el que puedo “meter” fotos en mi iPhone es fotografiar los paneles de información, así los leo después tranquilamente y puedo disfrutar más del momento. En la última imagen que acompaña a este post vemos una traducción al español, muy “libre”, del texto explicativo.
Más fotos de mi viaje a Praga en este set de Flickr
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