Mi cómic de ‘Pesadilla psicomotriz’
Tengo muchos lectores que se han interesado por el origen de ese dibujillo, con el que abrimos este post, que ha aparecido varias veces aquí en Blogpocket y acerca del cual solo dos o tres personas conocen su procedencia. Es hora de sacarlo a la luz.
Cuando empecé a interesarme por Bob Dylan, allá por el 75, tal fue mi inquietud por empaparme de esas maravillosas canciones que no solo me bastaba con escucharlas. Me pasaba horas leyendo sus letras, en español gracias a aquellos dos tomos del Escritos, canciones y dibujos de la editorial R. Aguilera.
Hay un tipo de historias, en las canciones de Dylan, que me llamaban mucho la atención. Las que narraban las aventuras y desventuras amorosas de los vagabundos. En el libro de letras de Alfaguara, se habla de similitudes con los Cuentos de Canterbury, el Libro del buen amor e, incluso, con el encuentro entre Don Quijote y Maritornes. En Motorpsycho Nightmare (‘Pesadilla Psicomotriz‘, del disco Another side of Bob Dylan), Bob Dylan cuenta el encuentro de uno de esos viajeros con una provocadora chica. Un médico errante que consigue posada solo con una condición: no tocar a la hija del granjero y ordeñar la vaca por la mañana. Pero la tentación es demasiado para él y tiene que esacapar. ¿Cómo?. Gritando algo para enfadar al padre de la chica: “¡Me gusta Fidel Castro y su barba!”
En 1979 me gustaba entretenerme rellenando hojas en blanco. De esa incontinencia, y de historias tan graciosas como ‘Pesadilla Psicomotriz‘ nacieron cosas como esta especie de cómic que todavía conservo y al que tengo especial cariño. No por su calidad, naturalmente, sino por lo que significa para mí.
Si quieren verlo, pueden descargarlo aquí: download Pesadilla Psicomotriz (PDF, 441 KB)
La letra no tiene desperdicio:
Llamé a la casa de la granja
buscando un sitio donde quedarme.
Estaba muy, pero que muy cansado,
había recorrido un larguísimo camino.
Dije: “Eh, eh, ahí dentro,
¿Hay alguien en casa?”.
Estaba sobre la escalera
Sintiendome cada vez más solo.
Salió el granjero
que debió pensar que yo era un loco.
Se me quedó mirando
Y clavó su arma en mi estómago.Caí al suelo
de rodillas,
diciendo: “Me gustan los granjeros, por favor no dispare”.
Amartilló su rifle
y empezó a gritar:
“Tú eres ese vendedor ambulante
de quien he oido hablar”.
Yo dije: “¡No, no no!,
soy médico, de veras,
soy un típico muchacho amerciano,
y hasta he estado en la universidad”.En es momento aparece su hija
de nombre Rita.
Parecía haber salido
de “La Dolce Vita”.
Rápidamente traté de calmar a su padre,
diciéndole que tenía una granja bonita y agradable.
Me dijo: “¿Puedes decirme
qué saben los médicos de granjas?”
Le dije: “Yo nací
en el fondo de un pozo de los deseos”Creo que fue por la porquería que tenía entre las uñas
por lo que supo que yo no le mentiría.
“Me imagino que estarás cansado”.
Dijo socarronamente.
“Sí, hoy he conducido diez mil millas”.
El dijo: “Tengo una cama para tí bajo la estufa.
Sólo una condición
Y te irás inmediatamente a dormir,
No toques a mi hija
Y ordeña la vaca por la mañana”.Dormía como una rata
cuando oí algo moverse.
Allí estaba Rita con aire a lo Tony Perkins.
Dijo: “¿Te gustaría tomar una ducha?,
Te acompañaré hasta la puerata”.
Dije: “¡Oh, no, no!,
he pasado por eso”
Me dí cuenta de que tenía que desaparecer,
pero no sabía cómo hacerlo,
cuando ella dijo:
“¿Te gustaría darte esa ducha ahora?”.No podía irme
a menos que el viejo me echara,
porque había prometido que ordeñaría sus vacas,
tendría que decir algo
que le sentara mal,
Así que grite: “¡Me gusta Fidel Castro y su barba”
Rita pareció ofendida
pero se quitó de en medio,
al ver llegar a su padre escaleras abajo
diciendo: “¿Oí bien lo que dijiste?”Dije: “Me gusta Fidel Castro,
creo que me entendió perfectamente”.
Y escapé al verle abalanzarse sobre mí
con todas sus fuerzas.
Rita masculló algo
sobre su madre, enterrada en la colina,
mientras golpeaba la nevera con su puño
su padre dijo que me mataría
si no salía de allí
exactamente en dos segundos,
“Antipatriota, sucio doctor, rata comunista”.Me tiró un ejemplar del ‘Reader’s Digest”
a la cabeza y eche a correr,
di un salto mortal al verle coger el arma
y salí a cien por hora
rompiendo el cristal de la ventana.
Aterrizando de lleno
sobre las flores de su jardín.
Rita dijo: “¡Vuelve!”
mientras él empezaba a cargar el arma
el sol empezaba a salir
y yo huía carretera abajo.Bueno, creo que no volveré
durante una temporada.
Aunque Rita dejó la granja
y consiguió trabajo en un motel.
Su padre aún me espera,
firme, callandito.
Quiere entregarme al FBI.
Yo, correteo y me muevo,
agradecido de poder hacerlo.
De no haber sido por la libertad de expresión,
Me encontraría en un atolladero.
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Tags: letras









julio 17th, 2010 a las 11:26 pm
Excelente post Antonio. Casi un relato corto doble, porque mezcla la historia de Dylan con la tuya propia. Como si fuera “El hombre duplicado”.
julio 18th, 2010 a las 8:08 pm
Me alegro de que te haya gustado Manolo
Y habría que inventar la medalla para los lectores de blogs incondicionales
)