La selección española de fútbol, campeona del mundo
El fútbol es un bello deporte. Más allá de banderas, hooligans y comercio. Indudablemente, un espectáculo como el Campeonato Mundial de la FIFA no está exento de excesos pero si eres capaz de abstraer los aspectos superfluos puedes disfrutar de un juego divertido y emocionante.
Juego. Los que hemos jugado al fútbol de pequeños en la calle, con el sopor del verano y el frío del invierno coleccionando costras en las rodillas, y hemos clonado los mundiales del 70 y el 74 en chapas, dibujando el campo con tiza en el suelo de casa (que una mamá benevolente vale su peso en oro), sabemos que ese deporte es solo un juego. Un hermoso juego en el que valen muy poco las individualidades; y la destreza, el equilibrio y la posición conjunta en el campo son fundamentales para vencer.
La selección española, no solo ha ganado un mundial sino que ha vencido a todos sus fantasmas. Y, además, jugando como los ángeles, aunque no sin cierto sufrimiento y perdiendo el primer partido, donde el juego de salón careció de profundidad.
Y así, el equipo de El hombre tranquilo, casi el mismo que ganó la Copa de Europa con el Sabio de Hortaleza, llegó a la semifinal contra Alemania en pleno satori futbolístico. Atrás quedaban la furia española, el Naranjito, Luis Enrique, Arconada, Raúl, y tantos otros. Por todos ellos, para vengarlos, un conjunto capaz de desarrollar un fútbol al que, ahora mismo, no hay equipo que pueda ganar. Excepto si se juega como Holanda, la otrora excelsa “naranja mecánica” de la que Cruyff se averguenza. Una final en la que pudimos comprobar cómo hay que enfrentarse a la selección de Casillas, Villa e Iniesta. Con un juego feo, ramplón, y duro, según el ex-entrenador del Barça.
¡Iniesta de mi vidaaa!. El gran José Antonio Camacho celebraba así el golazo de Iniesta en las postrimerías de la prórroga en la final. Los equipos campeones se componen de goleadores certeros, rápidos laterales, seguros mediocampistas, sólidos defensas e impecables cancerberos. España, en Sudáfrica, ha exhibido a un selecto grupo de todos ellos. Casillas nos salvó de derrotas casi seguras y Villa e Iniesta marcaron en los momentos precisos, en situaciones muchas veces complicadas. Pero también tuvimos la cabeza prodigiosa de Puyol y la habilidad del resto de jugadores.
Hubo vuvuzelas, un pulpo y hasta un final de película, como cuando en aquellos tórridos cines de sesión continua, aparecía el “The end” después de que el chico y la chica se besaran en la boca.
Todos juntos (en el bar, en la calle, en tu casa, con la familia, con los amigos, con o sin Twitter) hemos pasado muy buenos momentos, incluyendo la ceremonia tribal de la celebración.
Vean los goles de la selección española de fútbol marcados en este mundial y díganme si el fútbol no es un bello juego.











julio 14th, 2010 a las 10:43 am
Aunque no sigo a ningún equipo de la liga, ni entiendo mucho de fútbol, he sentido la euforia, los nervios y la alegría en cada partido de la selección.
La felicidad es contagiosa. Para los que son reacios a dejarse contagiar, ellos se lo pierden.