Maruja Torres abre su blog personal
Es de agradecer la humildad con la que Maruja Torres, una periodista que empezó a escribir cuando (según sus propias palabras) existían tipos de plomo para formar los textos, ha ingresado en la Blogosfera.
Maruja Torres ha comenzado a publicar su blog como si fuese ese pequeño balcón, tan necesario para sentirse en comunicación con sus lectores, esa multitud de seguidores que tiene desde hace un cuarto de siglo. Lo confiesa en su artículo de El País semanal de hoy: ‘Blog’ de compañía. Y en sus propósitos del blog realiza su propia definición de blog: “Un blog es una confesión, un grito de ira, una desesperanza, una risa imprevista“.
Le damos la bienvenida, claro está, y ya hemos añadido su feed al Google Reader. Sin embargo, el blog de Maruja Torres sería redondo si tan solo puliese dos detalles:
Comentarios. No sé qué clase de razones técnicas son las que le impiden contestar los comentarios pero cualquier manual básico sobre blogs aconseja dialogar con tus comentaristas. La relación que pretende entablar con sus lectores, tal como afirma, quedará un tanto vacia sin la conversación tan característica de los blogs.
Enlaces. Solo he visto un enlace en todos los posts que lleva publicados desde el pasado 21 de mayo. El hipertexto es fundamental en la Blogosfera. Yo recomendaría a Maruja Torres que pierda el miedo a enlazar y enriquezca sus fabulosos posts con información exterior a su blog.
Me atrevería a recomendar a Maruja Torres la lectura del post Qué son los blogs y cómo dejar de confundirlos con otra cosa y especialmente los apartados 8 y 9: “Los blogs no son sólo un formato, también son una cultura” y “Los blogs no son un monólogo, son una conversación”.
En cualquier caso, demos la bienvenida a Maruja Torres a la Blogosfera porque, sin duda, tiene muchas cosas interesantes que contarnos.










junio 6th, 2010 a las 10:43 pm
Es bueno recordar aquí que Maruja Torres puso a caer de un burro a toda, todita, la blogosfera. Sin distinciones:
«A veces, yendo por Internet de un blog a otro para hacerme con una dosis de malalecheína, tengo la impresión de que, parafraseando en mal rollo a Gil de Biedma, bien podemos decretar que navegamos entre las ruinas de determinadas inteligencias. Las de algunos Vigilantes de lo Ajeno aquejados de flojera de esfínteres informáticos. Parece mentira que algo aparentemente frío como la Red nos delate con tanta eficacia, con una pasión propia de la pluma y la tinta y los puñales emboscados. Por ese espacio libre e infinito proliferan caravanas de egos en todas las direcciones; si un día entran en colisión, no vamos a necesitar el Apocalipsis. Implosionaremos por una saturación de fuentes o una congestión de párrafos destinados a glosar eso, los escombros de las mentes de los bloggers y muchas de sus miserias»
http://lahuelladigital.blogspot.com/2007/02/existimos.html
Pero bueno, de sabios es rectificar y comerse lo dicho.
junio 6th, 2010 a las 11:56 pm
[...] he visto los saludos de gente como Nacho de la Fuente o Antonio Cambronero, y sus reproches o consejos. Desde aquí le damos también la más calurosa bienvenida, [...]
junio 7th, 2010 a las 3:49 pm
[...] Anoche, alentada por unos cuantos consejos/advertencias que he recibido de experimentados blogueros (o bloggers, ya me diréis que es mejor: por cierto, queda establecido el tuteo para todo aquel que lo desee usar; yo viví 20 años en Madrid y me hice tutueadora y, sin embargo, respetuosa)… Anoche, decía, leí un interesante post que me recomendaron, Qué son los blogs y cómo dejar de confundirlos con otra cosa, iluminadora reflexión de José Luis Orihuela. Aquí os indico al El recomendador. [...]
junio 7th, 2010 a las 9:07 pm
[...] Vía Blogpocket [...]
junio 16th, 2010 a las 2:31 pm
Maruja Bienvenida, Antonio, excelente post,
r.
septiembre 15th, 2010 a las 12:17 pm
Voy leyendo el blog de Maruja Torres y, vaya por dios, le metió la tijera en pleno agosto como un “fasciocensor” de esos oscuros y tristes años. Ahora, en plena rabieta familiar, pisotea a un comentarista y éste, claro está, se retira del mismo…y yo que me creí su tan cacareada libertad de expresión, vaya decepción.