Por qué el Tetris es tan adictivo
No he sido nunca muy aficionado a los vidojuegos. Jugué mucho al Pong, al comecocos y al Space Invaders en unos billares que había cerca de mi casa, a finales de la década de los ’70s.
De esos, entendía por qué me gustaban. Me veía allí, dentro de aquellas máquinas enormes, en la pantalla, siendo el protagonista. En el Pong, siendo esa pelotita cuadrada, yendo de un extremo al otro, rebotando lentamente y provocando ese ruidito seco tan relajante. En el pac-man, huyendo de los fantasmitas, me encantaba ver cómo me comían; y en el juego de los invasores, me imaginaba ser uno de esos alienígenas, por lo que no ponía demasiada destreza en cargármelos. Ahora comprendo por qué mis amigos querían jugar contra mí y nadie financiaba mis partidas.
Lo que no he comprendido hasta hoy, es por qué me gustaba jugar al Tetris. Y es que, según leía en El Páis Semanal del pasado domingo, en el artículo No disparen al Tetris, esta especie de puzzle en movimiento (inventado por el ruso Alekséi Pázhitnov el 6 de junio de 1984) es un problema NP-hard, la razón de que dicho juego sea tan adictivo. Erik Demaine, del Massachusetts Institute of Technology, ha demostrado que no hay forma de programar un ordenador para que juegue al Tetris de manera rápida y eficaz tal y como lo hace un jugador humano experto. Los problemas NP-hard, uno de los siete enigmas matemáticos del milenio, son aquellos que no pueden resolverse de forma sistemática en un tiempo razonable, ni siquiera con el más potente ordenador.




























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July 29th, 2009 a las 8:55 am
Vaya, pues esos juegos creo que son los que me gustan a mi.
saludos
July 29th, 2009 a las 3:42 pm
Muy interesante… lo voy a twittear.