La comunicación contagiosa
Nos gusta la gente negra es el sitio de dos personas de raza blanca que se jactan de tener amigos de raza negra. Una web polémica que dió mucho que hablar. Sin embargo, lógicamente, se trata de un sitio ficticio creado por dos hermanos, Chelsea y Jonah Peretti (24 y 28 años, respectivamente) con el propósito de analizar la complejidad de las relaciones raciales. Este ‘activismos social‘, como lo denominan los
propios autores, se enmarca dentro de un proyecto más ambicioso denominado BWN (‘Bored Work Network‘), en la que se crean cadenas de e-mail, net-art, líneas telefónicas, sitios web ficticios y blogs.
Según podemos leer en Contagious Media, el sitio del proyecto, los activistas, los artistas, y los hackers pueden alcanzar a millones de personas con el BWN. A solas y colaborando en grupos se crea el contenido para el BWN.
Estos experimentos ilustran el uso práctico de conceptos como los 6 grados de separación (dos puntos cualesquiera de la Red, sólo están separados por 6 nodos de distancia). El trabajo comienza divulgando un blog o enviando un e-mail y se extiende viralmente contagiando a millones de personas, sin anuncios o lanzamientos de prensa. Finalmente, los medios de comunicación adoptan la historia como tendencia y el trabajo, según lo que se dice en el sitio web, puede impregnar la cultura en múltiples niveles.
Continuando con la traducción de Contagious Media, este acercamiento bottom-up (de abajo hacia arriba) de bajo presupuesto permite crear una cascada global que comienza con un grupo pequeño de amigos y extiende al sistema hasta la CNN o cualquier otro medio de masas. Estos experimentos contagiosos sugieren nuevas oportunidades para los artistas y los activistas de la era de Internet.
Hace poco leíamos con asombro en algunos blogs, el anuncio de unas braguitas que, dotadas de un pequeño transmisor, emitían la situación de la persona que las llevara e, incluso, su temperatura corporal. El sitio está instalado en el servidor de Contagious Media con lo que este cinturón de castidad del siglo XXI es, afortunadamente, otro experimento más.









