El cantante
Andrés Calamaro abandona elalter ego dylaniano de Honestidad Brutal, en su recién publicado último discoEl cantante, y adopta otro no menos interesante, el de Gardel, el tango y el canto latino más bien amargo. No en vano el ex-Rodriguez lo subraya, con palabras de Atahualpa Yupanqui, en el escueto libreto:‘No me nombren que es pecado, y no comenten mis trinos. Yo me voy con mi destino para donde el sol de pierde tal vez alguno se acuerde que aquí cantó un argentino!!‘
Un disco válido pero que sabe a poco, teniendo en cuenta el material que Calamaro es capaz de producir. Y no sólo me refiero a la cantidad. Es difícil alcanzar, ni siquiera un mínimo, la versión de ‘Volver‘ de Gardel. Aquí Andrés lo consigue. Incluso ha conseguido un milagro: que me guste ‘La distancia’ de Roberto Carlos, canción que siempre me ha horrorizado ![]()









