Juan Julián Merelo es andaluz, licenciado en Ciencias Físicas y profesor de Arquitectura y tecnología de computadores. Además le gusta la música pop de los 80. Esa combinación, aderezada con su afición a escribir cuentos y relatos, podría ser explosiva en cualquier otra persona, pero nuestro invitado de hoy lo lleva con toda la naturalidad del mundo. Además de su blog en inglés, Adventures of a multidimensional freak, y su página personal, nos deleita con paridas diversas en su imprescindible blog Atalaya, desde la tela de araña. JJ, puedes empezar cuando quieras:
Contubernio disco-teleco-atómico.
Todo lo digital es copiable. En serio. Es más, puede hacerlo cualquier hijo de vecino. Seguro que tu cuñao tiene un tostador de DVDs, y tu primo el del pueblo una tarjeta pirata de Via Digital. Venga, confiésalo, seguro que además te vas a ver allí todos los partidos del Atleti de Madrid.
No creo que eso se pueda evitar. En la arquitectura von Neumann que sigue cualquier ordenador digno de tal nombre, la información va de procesador, a memoria, a los periféricos, y vuelta a empezar. Cualquier sistema anticopia se basa en algo que suele estar en los periféricos, pero cuando llega a memoria, está desencriptado. Es más, el procesador del ordenador, el pobre, no entiende datos encriptados cifrados, como dirían los puristas), sino instrucciones de código máquina. Todo lo que circula por la memoria y los buses del ordenador está clarito y limpio. Y de ahí a copiarlo y poder ejecutarlo, o escucharlo, o lo que se haga con el chorro de bits correspondiente, hay un paso. A veces varios pasos, pero una vez que alguien los ha dado, todos los demás los pueden dar fácilmente.
Hace ya algún tiempo, las discográficas, en su intento por hacernos comprar una y otra vez los mismos contenidos en diferentes formatos, decidieron crear los CDs. No hace tanto tiempo, e incluso recuerdo el primer CD que me compré: una recopilación de the Mamas and the Papas. Pero hete aquí que los CDs eran digitales. Y aunque al principio no eran fáciles de copiar (las tostadoras eran caras y usaban el protocolo CSI), poco a poco cada PC que se vende tiene una tostadora. No solo las discográficas tienen ese problema. Cualquiera que produzca contenido. Hace cuatro o cinco años, podías encontrar en China cualquier película clásica en formato VCD. Hoy en día las películas de estreno están disponibles en diferentes formatos, con calidad variada.
¿Qué hacer? Ahora, imagínate que eres un ejecutivo de una discográfica o de un estudio de cine y quieres que la gente pague siempre, todo lo posible, hasta la última peseta por escuchar tu música o ver tu peli. Hay varias opciones. Ya hemos dicho que lo de la protección, si hay que hacerlo, se hace, pero es tontería. Puedes mandar a los jueces y a la poli. A lo mejor trincan a alguien. Pero no puedes ir de casa en casa mirando a ver cuántos CDs piratas tiene cada uno en su casa.
Imaginas entonces un contubernio. Los que escuchen el contenido pagarán aunque no quieran. Puede que no por el contenido en sí, pero sí acabarán pagando por algo relacionado con el contenido. Internet todavía no es gratis. Hay que pagar la conexión ADSL, o en el cibercafé. Hay que pagar el disco duro, o el CD, para almacenar las canciones. Hay que pagar la conexión telefónica móvil, si uno quiere bajarse una melodía. Hay que pagar por comprar un juego relacionado con una película. O puedes piratearlo, pero si te quieres meter en un servidor multiusuario, tienes que pagar. O tienes que pagar si te quieres comprar un libro esencial para entender la película que has pirateado. O para comprar parafernalia relacionado con el mismo. Los átomos no se pueden copiar. Hay que pagarlos. Es como cuando va uno al cine. En ealidad, la ganancia de la sala de cine no está en la peli. Está en las palomitas.
Es inevitable. Los zaibatsus del futuro serán grandes conglomerados que produzcan contenidos, los sirvan por diferentes redes, posean esar redes, y fabriquen desde los chismes que reproduzcan el contenido hata los juguetitos que habrá que comprarle a los chaveas. A lo mejor no hace falta irse tan al futuro. Sony produce películas y discos, y vende tostadoras de CDs y reproductores de MP3. Apple, con su tienda, gana escasamente un centavo de dólar por canción vendida. ¿Qué gana entonces? Más ventas de sus iPod, y del resto de su línea de productos. Time/CNN/AOL combinan producción de contenidos, servicio internet y cable.
En fin, que en las copias de contenidos digitales, alguien acabará pagando. Y seremos nosotros.
Post escrito en exclusiva para blogpocket por JJ
JJ no podía ser menos y también se autodescribe:
Si no fuera por las bitácoras, JJ Merelo probablemente estaría perdiendo el tiempo en alguna otra cosa (excluyendo el IRC, claro). Su mayor logro en esta vida consiste en tener un GoogleRank más alto que otros JJs más ufológicos. Su mayor aspiración en la vida es leerse los libros de The
Pila.