Las niñas muertas no crecen
Julio A. Parrado, corresponsal de El Mundo y José Couso, cámara de Tele 5, han perdido la vida en el infierno. No son los únicos periodistas asesinados. Estos desafortunados tenían nombre propio, pero hay muchos muertos más: civiles y militares de ambos bandos. Heridos, desaparecidos, familias rotas, catástrofe humanitaria, hambre, enfermedades, … ¡Que acabe pronto, por favor!
¡Que desgarradora [y que actual] es la canciónLa niña de Hiroshima de Aguaviva:
Soy yo soy yo quien llama a vuestra puerta
quien como en otros lugares y a todas las puertas,
no os preocupéis si permanezco invisible,
no es posible ver a una pequeña muerta.
¡PRIMERO SE INCENDIARON MIS LARGOS CABELLOS!
¡MIS MANOS ARDIERON!
¡AL IGUAL QUE MIS OJOS!
¡MI CUERPO NO FUE MAS QUE UN PUÑADO DE CENIZAS MEZCLADAS CON EL VIENTO!
¡EN UN CIELO NUBLADO!
Aqui estaba yo hace diez años,
encontré la muerte en Hiroshima,
soy solo una niña,
tenía siete años,
pero las niñas muertas no crecen.
¡PRIMERO SE INCENDIARON MIS LARGOS CABELLOS!
¡MIS MANOS ARDIERON!
¡AL IGUAL QUE MIS OJOS!
¡MI CUERPO NO FUE MAS QUE UN PUÑADO DE CENIZAS MEZCLADAS CON EL VIENTO!
¡EN UN CIELO NUBLADO!
En verdad nada quiero de vosotros,
a mi nadie ya puede mimarme,
la niña que ardió cual hoja de periódico
nunca más probará vuestros bombones…
la, la, la, la, la…









