BlogGuest 24 (Lets Marta)
Presentación [IntroGuest!] escrita en exclusiva para ©Blobpocket por Awacate:
Lo que más increíble me parece de Let’sMaRta es que a su edad (que no la digo por si no me está permitido…) se diseña la página ella misma en el bloc de notas, sin ningún editor ni nada por el estilo, y actualiza su weblog a mano, tampoco utiliza ningún software tipo Blogger o MT. Su pasión es escribir, de hecho su sueño sería ser escritora y vivir de sus letras. Sería fantástico. Todos podremos decir algún día: ‘A Marta le ví dar sus primeros pasos en el mundo de la literatura‘
. Y además talento le sobra. El relato que nos ofrece hoy ha sido muy bien descrito por Antonio como ‘propio de cine negro‘ y razón no le falta.
Bueno, que soy un pesado, que empiezo y no paro,…
[redoble de tambores]
¡¡¡¡Con todos ustedeeeeeeeeeeeeeessss: Let’sMaRta!!!!
[applause]
Miserable
Sus crueles y pequeños ojitos rojos estaban fijos en aquella ingente cantidad de sucio dinero sobre la mesa. No había reglas, no había trampas; había dinero, había muerte, había venganza.
-¿Lo tomas o lo dejas?
- Lo tomo. ¿cuando y donde?
- 5:30 de la madrugada en la plaza negra. Un coche negro estará una manzana más allá. Sólo tienes que propinar un golpe certero tras la señal, y correr. Correr con piernas ligeras, mendrugo. Nadie te reconocerá, no lo harán. No a esa hora, la oscuridad va a ser tu mejor amiga.
- Ya, entiendo, pero y si…?
- No existen los ‘y si‘, ¿entiendes? – el hombre de grasiento pelo largo apoyó sus dos manos en la desgastada mesa, inclinándose hacia delante y cogiendo con la mano derecha el fajo de billetes – Este dineral es para que muevas el culo de forma correcta. No me valen las dudas, los peros, o los por qué. Conmigo no se juega.
- Sí…eehh…señor. -los minúsculos ojos inyectados en sangre no se apartaban de la suma de dinero.
- De acuerdo. Pérez, Jiménez, llevad a este miserable fuera.
El miserable cogió con torpes manazas el fajo de apretados billetes en manos del mafioso de pelo grasiento, y se deslizó en volandas hasta la puerta, con un matón a cada lado, siendo lanzado desde el umbral para ir a dar con la nariz en el borde de la acera. Sangrando, se sonrió a sí mismo y miró el reloj. Tenia 9 horas y 27 minutos. Cruzó la calle, sosteniendo un pañuelo sobre su nariz lastimada, y se apresuró a entrar en la vieja ferretería. Hacía mucho frío en la calle, y ‘el Miserable‘ apenas llevaba una mísera chaqueta y una camisita de verano sobre su demacrado y macilento cuerpo, de modo que al acceder a la pequeña tienda sintió un agradable bienestar. Compró una gran cuerda, áspera y ruda, de metro y medio. Después se marchó a un restaurante a llenar su estómago vacío, pagando con el sucio dinero de un trato que aún había de cumplir.
Eran las 5:20. Aún era de noche, y grandes bocanadas de vapor escapaban de la boca entreabierta del ‘Miserable‘, el cual esperaba en cuclillas agachado en una esquina. Un escalofrío le recorrió la espalda. ¿O eran nervios? Las manos, que sostenían la gruesa cuerda, le temblaban. Aguardó. Esperó a la señal. Eran las 5:27 cuando vio aparecer al otro lado de la plaza el coche negro. Ahora el momento.
Se incorporó todo lo ligeramente que pudo y se dirigió a la puerta de un local de jazz. Se situó detrás de unos contenedores cercanos, y enseguida escuchó montones de pies que se movían en el interior del local: era la hora del cierre.
- ¡Ah, mierda! – con los nervios, había olvidado taparse la cara, y ahora estaba forzando en su bolsillo, hasta que consiguió sacar una media algo vieja y rota, que apresuradamente colocó en su cabeza. Ya salían, ya estaba ahí, oh, Dios Santo, si no lo hacía le matarían….
Se levantó y corrió hacía la mujer de faldita corta y tacones negros. Esa hermosa mujer reía a carcajadas junto a otro apuesto caballero, que apoyaba su mano sobre el hombro de ella. ‘El Miserable‘ se apresuró salvajemente, y de un salto, en un momento, pasó la cuerda por el cuello de la mujer. Un tirón, certero, la dio muerte. La gente gritaba, y el hombre que acompañaba a la mujer había salido corriendo detrás del ‘Miserable‘, pero todo había sido tan rápido e inusitado que el asesino ya había tenido tiempo, apenas suficiente, para huir.
La mujer yacía en el suelo delante del local. Era la ex mujer del mafioso, y ya nunca volvería a reír, o a calzar tacones en sus delicados pies. Porque, ¿quién dijo que los celos no nos llevan a hacer locuras?
Post escrito en exclusiva para ©Blogpocket por LetsMarta
Perfil de Marta escrito por ella misma:
¿Qué como es la que escribe estas cosas?
Bien, se llama Marta. Nunca da su edad, porque la gusta que primero ‘la
echen años‘, pero
sí podría asegurarte que no es ni mujer ni niña, sino que se encuentra en un punto intermedio.Cuando se sienta a escribir nunca sabe que saldrá de su cabeza. Sólo está segura de que mediante cuentos, relatos y pequeños textos transmite todos sus sentimientos y emociones.
Siempre te contará cómo se encuentra en su interior si tú sabes sacar sentido a sus frases.
Pero cuidado, es engañosa; nada es lo que parece. Textos tristes tal vez escondan un desengaño, y situaciones que te arranquen una carcajada tal vez sean crueles parodias de sí misma…
La preocupa el futuro, pero intenta aplicar el ‘Carpe Diem‘, no siempre con
demasiado éxito.
Es trabajadora y sumamente independiente, y de hecho ya veis que habla en sí misma en tercera
persona porque tal vez no quiera involucrarse demasiado, siquiera consigo misma. Por cosas como esta es engañosa: porque en la vida real (y no quiero tampoco dar a entender que esto es imaginario) se involucra siempre demasiado en todo.
Conocerla no es tarea fácil. Es compleja, contradictoria. A la vez segura e insegura.
Así es MaRta. Y me conocerás como LetsMaRta, siempre encubriéndome,
siempre…









