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BlogGuest 16 (Ciberpunk)

El post de hoy viene de la mano de David. El genial autor de Ciberpunk nos realiza una interesante y brillante introducción al mundo del ciberpunk:


Cibermercerismo

Hasta hace cincuenta años el mundo se movía con palancas y engranajes.

Ese era el mundo que conocieron los filósofos alemanes, los primeros

sociólogos y la Humanidad en general hasta la generación de nuestros

padres. Hoy puede parecernos increíble y lejano como un relato medieval,

pero el mundo mecánico era su mundo.

En él, uno podía de un modo u otro entender cualquier dispositivo por

ingenioso que pareciera simplemente siguiendo los vectores de

movimiento. Tomemos un reloj de cuerda o un motor de explosión: sin duda

es un aparato complicado. Si lo abrimos encontraremos una multitud de

engranajes, piezas y émbolos. Pero todo es visualmente comprensible. Se

trata siempre, al fin y al cabo, de dirigir un movimiento (el provocado

por el muelle del reloj o por la explosión de la gasolina) que es en si

mismo visible y palpable.

Las primeras décadas del siglo XX vivieron una pequeña revolución: el

motor eléctrico. Ahora cuando nuestros padres abrían el reloj había ya

un corazoncito invisible: el flujo de electrones. Algo en lo que de

algún modo había que creer para entender por qué se movía

aquello, algo que siendo complejo era además de una pieza.

Los sesenta y setenta vivieron una segunda revolución: la electrónica.

Ahora no había un único elemento de fe en el reloj. Todo él era

visualmente incomprensible: un circuito integrado ocupaba en el interior

el espacio antaño ocupado por los engranajes. Si algo iba mal se tiraba

el reloj o se cambiaba el circuito, no podía arreglarse al modo de un

relojero de toda la vida. La idea tradicional que ligaba

comprensión del funcionamiento con capacidad de

arreglo
había desaparecido. Había algo profundamente misterioso en

el mundo electrónico. El hombre se enfrentaba a la máquina de un modo

similar al que nuestros antepasados habían enfrentado los fenómenos

naturales: desde el reconocimiento de lo otro como una naturaleza

distinta y no domeñable.

Esta actitud respecto a rayos centellas e incluso la fisión nuclear era

algo que la revolución industrial y la era mecánica habían cambiado para

siempre. Por eso, en cierto modo la electrónica había supuesto una

vuelta atrás, un aparente retroceso en la confianza del poder humano

paradójicamente debido a su propio desarrollo. Las fantasías del

comienzo de la época, como 2001, una odisea en el espacio

pero sobre todo las novelas de Philip K Dick, reflejan esta

oscura búsqueda de una nueva religiosidad surgida de lo incompresible de

las nuevas formas cotidianas. Es lo que podríamos llamar ley de

PKD
: cuanto más desarrollado es el entorno tecnológico y más

complejas las herramientas cotidianas, más tiende la cultura popular

hacia la superstición.

Pero aún la electrónica daría paso a una nueva revolución, a un nuevo

tipo de relación entre máquinas y personas: la era lógica.

En el momento en que los circuitos permiten programación, en el que la

relación se hace interactiva (y esto es sobre todo a partir del

lanzamiento ordenador personal) lo físico (funcionamiento) no tiene nada

que ver con la comprensión del porqué de las cosas que un ordenador

hace.

Podemos ser unos verdaderos expertos en resolver los problemas que

generan los bugs de Microsoft y no tener ni idea de cómo funciona el

hardware. De hecho, cualquier usuario de oficina normal de Windows o

Office entiende que manejar con agilidad los programas incluye

enfrentarse a fallos lógicos y saber resolverlos. Pero estos fallos y

este conocimiento no tienen ninguna relación con como los electrones se

mueven dentro de la máquina rellenando celdillas de memoria o procesando

inputs.

Más allá de la máquina y la herramienta, la relación de nuestra

generación con la máquina lógica, se parece a la de una persona con una

mascota: no importa cómo funciona, cúal es su anatomía y su metabolismo,

sino como responde a un conjunto de símbolos comunes en mutuo

aprendizaje.

Y he aquí la gran verdad que os revelan los ciberpunks: Nuestro

ordenador es un nuevo tipo de mascota lógica. De algún modo, la

información esta viva en ella y nuestra común relación es diferente a la

que tenemos con la tostadora o la nevera. En palabras de Deckard:

Las cosas eléctricas también tienen su vida por pequeña

que sea
.

   Post escrito en exclusiva para ©Tramontana ::blog:: por David de Ugarte

Pero, ¿quién es David de Ugarte?:


David de Ugarte: Madrid, 1970. Criado en Ceuta, aprende a programar en BASIC con una consola Atari de cartuchos con nueve añitos. Nació para internet en el Berlín revolucionario de 1989.

Economista, tras una etapa como consultor independiente y profesor de

Economía en la Carlos III de Madrid funda la primera empresa española de

software para ODBs,

Piensa en Red, y Piensa Solutions, empresa de

alojamiento y dominios donde ganará fama por describir públicamente por

primera vez el

algoritmo de Gooble
.

En 1996 crea Ciberpunk.com

ezine de referencia para el movimiento ciberpunk en lengua española. Sus

obsesiones son la identidad y

una concepción libertaria de la red ligada a una defensa a

ultranza de los estándares del W3C
.

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1 Comentario

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  1. [...] c) El blog de David de Ugarte. Porque escribe como a mi me gustaría hacerlo. Soy fan desde hace muchos años, desde que le pedí que fuera uno de mis blogguests y accedió rápidamente contándonos lo que era el ciberpunk. [...]

    Pingback por Meme-entrevista: Antonio Cambronero: Blogosfera Hoy — December 9, 2007 #

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