El principio de Dilbert
A menudo pienso en mis inicios laborales cuando mis jefes alcanzaban el nivel de ‘incompetencia’ tras haber pasado el periodo de competencia. Se cumplía el famoso principio de Peter. Sin embargo, en la nueva empresa cinética seguimos el principio de Dilbert, donde se hace jefes directamente a los incompententes. Efectivamente ahora tenemos directivos, con el curso de Windows bajo el brazo, perfectamente incompententes sin haber sido nunca competentes.









